Ministerio y Coberturas

Creemos en la existencia de los regalos del hijo de Dios para su pueblo, denominados como dones ministeriales, que están funcionando hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del hijo de Dios — a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Estos dones son gracias depositadas en vasos humanos que se denominan de la siguiente manera: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros.

Creemos que estos cinco ministerios primarios están en función en la actualidad y son constituidos por Dios, y no por designación humana. Estos ejercen la función de coberturas ministeriales sobre el cuerpo de Cristo.

Creemos que no debe haber oveja sin pastor y pastor sin cobertura apostólica.

Creemos que la cobertura de los ministerios auténticos del Señor ministran bendición, protección y orden dentro del cuerpo de Cristo que es su iglesia (Is. 4:5, 6).

Establecemos la diferencia entre los salvos del Reino y la Iglesia del Señor, determinando que los aspectos de cobertura ministerial no influirán en la salvación eterna del creyente, pero sí en su función en el cuerpo de Cristo, si es parte del mismo.

Creemos que la mujer cristiana debe tener señal de autoridad sobre su cabeza en el momento de la oración y ejecución de los dones del Espíritu (I Co. 11:5 y 6). Esta cubierta creemos que es la imposición de un velo, por causa de los ángeles (verso 10).

Este velo difiere del velo natural que es el cabello, por la razón de que debe ser usado solamente para orar o profetizar.